Historia

La localización de Librilla, debido al gran Barranco que posee y que contiene el cauce de la rambla del Orón, hizo atractivo este lugar para los asentamientos primitivos. No se puede especificar con exactitud sus orígenes, pero sí que se han encontrado restos de ocupación humana desde la Prehistoria en diferentes lugares del municipio. Son de destacar los restos íberos encontrados en el Castellar y los romanos de la zona de El Salitre.

Una figura muy importante a la hora de hablar de la historia de Librilla es la del geógrafo árabe al-Idrīsī, quien en 1154, en una de sus obras, citaba la existencia de un castillo en la villa. Esta fortaleza será luego mencionada en obras posteriores de otros autores, señalando su grandeza, su utilidad defensiva y la existencia de siete torres que componían el recinto amurallado. Actualmente apenas queda rastro de este castillo, conservándose solamente algunos restos de sus murallas y de algún torreón.

Con el paso del tiempo el municipio fue creciendo y cambiando de propietario, debido a que esta señoría fue moneda de cambio entre el Reino de Castilla y la Corona de Aragón, pasando a manos de Los Fajardo en el siglo XIV y engrosando la lista de posesiones del Marquesado de los Vélez. El dominio de Los Vélez dio lugar al esplendor de la villa, con la construcción del edificio de “Las Posadas” y la llegada de familias como los Chico de Guzmán o los Marqueses de Camachos. Durante el siglo XVII se construyó la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, posiblemente sobre una antigua ermita, de estilo neoclásico con reminiscencias barrocas y que ha sido restaurada recientemente.